El tango incorrecto

Hombres bailando tango en el río, 1904
Hombres bailando tango en el río, 1904

“Una noche me llevaron a escuchar un concierto de este señor … Piazzolla. Y yo le dije a mi cicerone que quería escuchar unos tangos, pero como no ha tocado ni uno sólo, vuelvo al hotel”
Jorge Luis Borges 1

Creo que la sangre del tango, la raíz, lo que lo impulsó, fue su incorrección política2. Incorrección política de su danza y de sus letras. De su ritmo en 2×4, que es el ritmo del sexo. Continuar leyendo El tango incorrecto

El laberinto

La cosa es más o menos así:
El chabón está hablando con su mina (esposa, novia, amante…). La conversación es tranquila, o agradable, o divertida, y de pronto el punto dice algo. Es algo que a priori, el susodicho no juzga ni irritante ni ofensivo ni molesto, pero, para su desconcierto, sí lo es para su compañera, que lo interpreta del peor modo posible; inclusive con una interpretación que su partenaire no habría jamás sido capaz de imaginar. Entonces el tipo intenta disculparse, pero ya es tarde: todas y cada una de las palabras que salgan de su boca serán indefectiblemente utilizadas para incrementar los cargos en su contra, y así rápidamente el quía termina adentro de un laberinto dialéctico semántico al que no tiene ni idea de como entró, y mucho menos como salir.
Le pregunté a varios amigos si alguna vez les había tocado experimentar algo así. Todos coincidieron. Inclusive uno me dijo que tuvo una relación que consistió exclusivamente en todas situaciones de este tipo, encadenadas sucesivamente unas con otras.
¿Alguno conoce la moraleja de esta historia?

El “Top five” de los lamentos de los moribundos

Encuentro en Disinformation una nota que levantan de The Guardian acerca de las principales cosas que lamentamos los humanos a la hora de enfrentarnos a nuestra última hora. El ranking se hizo en base a un trabajo de Bronnie Ware, una enfermera australiana que trabajó varios años asistiendo a pacientes en las últimas 12 semanas de sus vidas.

Ware habla de la claridad de la visión espectacular que la gente obtiene al final de sus vidas, y cómo podemos aprender de su sabiduría. “Cuando se les preguntó sobre si se arrepentían de algo, o hubieran hecho alguna cosa de manera diferente”, dijo, “temas comunes surgieron una y otra vez”.

He aquí entonces, los 5 principales lamentos de los moribundos: Continuar leyendo El “Top five” de los lamentos de los moribundos

Cuetazos

“Desde 1994 a 2004 la Policia Noruega disparó aproximadamente 79 balas; 48 fueron disparadas durante el robo a Nokas en 2004”

Esto debe equivaler a lo que se gasta en una comisaría de Argentina para festejar el año nuevo…

Fuente: Wikipedia)

Negros

“En 1922 el estado de Alabama detuvo a un ciudadano negro por querer casarse con una mujer italiana. La ley está clara: quedan prohibidas todas las uniones entre razas distintas. Así que se va al proceso, y finalmente la pareja logró casarse. ¿Saben el porqué? bueno, el juez declaró que no había prueba alguna para afirmar en absoluto que la raza italiana tuviese sangre blanca.”

(Oído en los podcasts de Café del sur)

Las terribles trampas de la memoria

A veces me olvido de cosas importantes. Bastante seguido, en verdad.
Pero otras veces descubro que terribles recuerdos – terribles por lo vergonzantes o fútiles – se las arreglan para encontrar una guarida en las mazmorras de mi hipotálamo, esperando agazapados su momento para regresar.
Creo que el hecho disparador fue el haber tenido que aceptar que soy miope. Ya en la óptica, compré unos anteojos que me hicieron recordar a aquellos que usaba Superman en su versión civil. Y pensando en ello asaltó mi conciente una cancioncita – que habré escuchado allá por 1989 – íntegra en mi memoria. Desde ese infausto momento, no puedo quitarla de mi mente, como si del Zahir borgiano se tratara. Si mal no recuerdo, la cancioncilla de marras la cantaba Fabiana Cantilo, sonaba mucho por la “Rocanpop” y estaba dedicada al único testigo que se logró encontrar del paso del “primate” – como lo llama mi viejo – por la Facultad de Derecho de Córdoba.
Transcribo la letra, para participarlos de mi sufrimiento:

El tiene anteojos, se parece a Clark Kent
pero es mejor que el que dice “Síganme”
Es medio serio y usa ropa formal,
pero si no gana vamos a pasarla mal.
No tiene pinta de escuchar rocanrroll,
eso no importa, yo lo voto a Angeloz!
Angeloz, Angeloz, para que no haya heavys te voto a vos!

Soñé 2

Soñé que iba por una gran galería antigua en penumbras, con el techo muy alto. Flotando en el aire podían verse grandes peces luminosos, como de uno o dos metros, estáticos. En realidad no eran peces, más bien era como si pudiera ver la energía eléctrica de los peces, traslúcida y de color dorado. Era una visión increíblemente hermosa y no me salían las palabras de la emoción. Quise acercarme a tocar uno, que estaba quieto, como los demás, a unos dos metros del suelo; y me di cuenta de que no podía tocarlo porque estaba dentro de un trozo de hielo muy grande, pero tan transparente que era prácticamente invisible. Pero al tocarlo, con el calor de mi mano se fundió una gota de agua, que rodó por la superficie. Me quedé allí parado, maravillado de tanta hermosura.

Haciendo fuego al viejo estilo con productos Ikea

Días atrás comentábamos con unos amigos la forma de hacer fuego como los antiguos, con un arco, un palo y una piedra. Nunca lo intenté, pero siempre tuve ganas de hacerlo. Y en este video se muestra como hacerlo con productos de Ikea. Pero para el caso, con cualquier par de palos, un trozo de madera dura, una cuerda, una piedra y un poco de yesca tendría que ser lo mismo.

FLAMMA from Helmut on Vimeo.

Busquen a Busqued

Finalmente, y tras un largo viaje por el río, encuentra al extraordinario señor Kurtz.
Para su decepción, no está en una choza con piso de tierra, y no hay olores del tifus y la malaria. Es una casita bastante bien, con detalles un poco maricones. Cortinas con florcitas y esas cosas. Y el tipo resulta ser un gordo que bebe licuados alegremente. Afuera, los nativos sacrifican un búfalo de agua a machetazos.
Kurtz le guiña un ojo, prende la tele, y cambia canales durante un rato.
– ¿Dejo en Tinelli? – pregunta amablemente.

Fuente