Estimados amigos:
Ahora, que tenemos emperador Bush para cuatro años más, y que todo el mundo amenaza convertirse en el “backyard” del tío Sam, no estaría mal, como dicen en mi tierra, hacerse amigo del juez, no sea cosa de que el Pentágono nos elija de blanco de uno de sus misiles inteligentes. Es por ello, que acercándose la tradicional fiesta yanqui del “Día de acción de gracias” (recuerdan a Bush con el pavo en el aeropuerto de Bagdad?), transcribo una poesía que en su momento leí en el diario Página 12 con motivo de la muerte del gran William Burroughs. Lamentablemente, no recuerdo el traductor, pero aquí va:
Día de Acción de Gracias
Gracias por el pavo salvaje y las palomas migratorias, destinadas a convertirse en mierda a lo largo de nuestras saludables tripas norteamericanas
Gracias por un continente para saquear y envenenar
Gracias por los indios que ofrecieron un mínimo de peligro y desafío
Gracias por las vastas manadas de búfalos y bisontes para matar y arrancar pieles y dejar sus carcasas para que se pudran
Gracias por las bonificaciones por lobos y coyotes
Gracias por el sueño americano
para bastardear y falsificar hasta que las mentiras destinadas brillen a través de él
Gracias por el KKK
Por los hombres de ley asesinos de negros acariciando otra muesca
Por las mujeres decentes que van a la iglesia
con sus rostros malvados, angustiados, amargados
Gracias por las calcomanías que dicen “mata a un puto en el nombre de Cristo”
Gracias por el sida de laboratorio
Gracias por la Prohibición
y la guerra contra las drogas
Gracias por un país
donde a nadie se le permite ocuparse de sus propios asuntos
Gracias por una nación de soplones
Sí, gracias por todos los recuerdos
¡Vamos, a ver esos brazos!
Siempre fueron un dolor de cabeza y siempre fueron aburridos
Gracias por la última y mas grande de las traiciones
al último y mas grande de los sueños humanos
William Burroughs


