Aquí estamos de nuevo, en este rincón obscuro de una computadora que casi ni funciona, como debe ser. De todas maneras, no me imagino nada más infame que la fama. Y aquí va.
Era un día nublado. Iba en un auto, viejo y grande. Miré al conductor: era mi hijo mayor. Que raro, pensé; mi hijo es muy chico como para conducir. Ibamos por una calle que era todo barro, dando tumbos con el coche. Llegamos a un casa, grande, fea y cuadrada, rodeada por una reja. En la puerta, había un tipo vigilando. Vengo a ver a mi padre, le dije. Nos dejó pasar.
Entré en una habitación, muy grande y a oscuras. En un rincón, se veía otra habitación, pequeña e iluminada. Entre, había una mesa de madera y mi viejo estaba sentado junto a ella. Sentate, me dijo. Nos quedamos en silencio. Miré abajo de la mesa, que era de esas con una sola pata en el centro. Sobre la pata, había hormigas, muchas hormigas, algunas rojas y otras negras, de unos diez centímetros de largo. Las hormigas estaban quietas, las miré más de cerca y parecían temblar. Esto está lleno de hormigas, dije. Mi viejo me respondió no importa, a mi me gustan las hormigas. Lo miré y él era una hormiga, una hormiga de dos metros de alto sentada al lado mío. Agarró una hormiga y se la comió. Por eso tiemblan las hormigas, pensé.
Salí de la habitación. En el cuarto grande a oscuras, tan grande que no se veía su fin, vi en la penumbra que había mucha gente durmiendo en el suelo. Todos sobre una manta, y repartidos muy regularmente, como una trama. Cerca mío estaba mi madre, durmiendo también. Me acerque, le toqué el hombro y le dije mamá, papá es una hormiga. Sí, sí, me dijo, vení, dormí.



Junio 10th, 2005 - 10:34 pm
Está complicado el tema.
Vamos a ver, el coche era manejado por un niño(2), te encontraste con el Papa(88) (bueno, el papá es casi lo mismo), las hormigas suelen estar en las plantas(59) y finalmente la viste a tu vieja(52).
Todo esto da 201, dividido 4… yo diría que le juegues al 50.
Saludos
Junio 11th, 2005 - 1:29 pm
Ahora, si no lo juego al 50 y sale, no me lo voy a perdonar. Corro a la lotería.
Junio 10th, 2007 - 4:44 pm
Inesperada crónica Guillermo… Me inquietó un poco más que la metamorfosis de Gregor Samsa. El panorama de la multitud de durmientes en la penumbra y la madre, uno más entre ellos, pero capáz de ampararlos. Es una imagen triste, pero feliz, al mejor estilo del neorealismo italiano.
Otro dia hablamos de sueños.
Magister dixit