Bronca porque está prohibido todo,
hasta lo que haré de cualquier modo
La marcha de la bronca, Pedro y Pablo, 1970
Siguiendo con lo que comentaba ayer de las bicicletas - yo y muchos de mis amigos usamos bicicletas - , leo en las noticias de hoy que el Ayuntamiento acaba de aprobar una ordenanza que prohíbe atar bicicletas a árboles, semáforos, bancos y papeleras. Las multas son de 450 euros - el triple de lo que cuesta una bicicleta nueva - y un funcionario descartó que la Guardia Urbana haga “la vista gorda” ante las infracciones de los ciclistas.
Y al mismo tiempo, leo otra noticia relacionada con ésta: La contaminación creada por los emanaciones de los vehículos causan 4.000 muertos en Cataluña por año, 5 veces más que las muertes causadas por accidentes de tráfico. La región metropolitana de Barcelona dobla los niveles de polución máxima establecidos por la Unión Europea.
Y aquí, los geniales dirigentes, persiguen a las bicicletas.
Para otro día dejo el post de “como se está echando a todos los pobres de Barcelona para transformarla en un escaparate con pisos de lujo para viejos ricos”.


