Estaba cavilando acerca como a veces algún hecho azaroso, como una desgracia, hace que cambie súbitamente nuestra perspectiva de la vida, haciendo de lo que hasta ese momento nos parecía graves problemas, cosas sin inportancia. Digamos que este es el argumento de muchas películas, en donde el protagonista, por un hecho de este tipo, redescubre el valor de las cosas simples de la vida. Más allá de las banalizaciones del cine, es un tema real que habla muy bien de nuestras limitaciones como humanos. Y por casualidad (o no) me crucé hoy en el diario con esta frase de Eduard Punset, el conductor del programa de divulgación científica “Redes” que se emite por Televisión Española:
“Tal vez yo sea más consciente que otros de la necesidad de olvidar, de desaprender. La gente tiene una capacidad infinita para ser infeliz. Nadie nos enseña a desaprender las cosas que no tienen sentido. Las emociones no son importantes.”
Obviamente Punset habla de los sufrimientos superficiales de un europeo de clase media o alta; no de un habitante de la Franja de Gaza, por ejemplo. Más allá de eso, me quedo con el concepto de desaprender. Creo que a mucha gente le haría falta aprender a desaprender. No sea cosa que, como a los protagonistas de las películas, se den cuenta de las cosas que verdaderamente importan después de que un terremoto demolió la ciudad.



Agosto 12th, 2007 - 12:51 am
cuando puedo yo desaprender en gue momento lo hago