Las terribles trampas de la memoria

A veces me olvido de cosas importantes. Bastante seguido, en verdad.
Pero otras veces descubro que terribles recuerdos – terribles por lo vergonzantes o fútiles – se las arreglan para encontrar una guarida en las mazmorras de mi hipotálamo, esperando agazapados su momento para regresar.
Creo que el hecho disparador fue el haber tenido que aceptar que soy miope. Ya en la óptica, compré unos anteojos que me hicieron recordar a aquellos que usaba Superman en su versión civil. Y pensando en ello asaltó mi conciente una cancioncita – que habré escuchado allá por 1989 – íntegra en mi memoria. Desde ese infausto momento, no puedo quitarla de mi mente, como si del Zahir borgiano se tratara. Si mal no recuerdo, la cancioncilla de marras la cantaba Fabiana Cantilo, sonaba mucho por la “Rocanpop” y estaba dedicada al único testigo que se logró encontrar del paso del “primate” – como lo llama mi viejo – por la Facultad de Derecho de Córdoba.
Transcribo la letra, para participarlos de mi sufrimiento:

El tiene anteojos, se parece a Clark Kent
pero es mejor que el que dice “Síganme”
Es medio serio y usa ropa formal,
pero si no gana vamos a pasarla mal.
No tiene pinta de escuchar rocanrroll,
eso no importa, yo lo voto a Angeloz!
Angeloz, Angeloz, para que no haya heavys te voto a vos!

One thought on “Las terribles trampas de la memoria”

Comments are closed.