Dolina y los milagros

Nunca fuí muy seguidor del programa de radio de Alejandro Dolina. Pero conseguí grabaciones de viejos programas y aunque no siempre coincido con lo que dice, hay veces en que se despacha con perlitas como ésta:

“A mi no me gusta la esperanza vana, a mi no me gusta el que cree ver una señal del cielo en cualquier pavada. A mi no me gusta el que cree encontrar la prueba de la existencia del alma y del espíritu en que acertó dos veces seguidas la quiniela. Eso me revienta. Y me fastidia porque yo sí estoy esperando algún milagro, pero me fastidia que me vengan a presentar milagros que no son tales… “así que usted no ha visto nada asombroso, Sordolina”, me dicen, “pues ahí tiene a mi cuñada que le adivina el futuro y le dice todo”…
El otro día le decía yo a un amigo que había llegado al amarguísimo convencimiento de que no solamente había muchísimos cuenteros y falsos hechiceros, sino que todos los hechiceros eran falsos y que todo acto sobrenatural era falso (…). No hay nada fuera de esta relación de causa y efecto que llamamos el Universo; es decir, tiene razón Sagan: esto es así y de ningún otro modo. Esta es una afirmación que no permite una versión contemporizadora: es así o se viene abajo. Un solo milagro termina con esa afirmación. (…) Quiero decir, no cabe esperar grandes milagros con demostraciones pobres. Yo espero pequeños milagros con demostraciones grandes, indudables. (…) Prefiero por ejemplo un milagro pobrísimo, por ejemplo, que estos anteojos se sostengan el aire. No serviría para nada este milagro, salvo para demostrar que hay milagros posibles.”

El tanguero Marlowe

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Tendría 17 ó 18 años cuando una amiga me regaló la novela de Raymond Chandler El largo adiós, para muchos la mejor novela negra escrita nunca. Recuerdo que quedé tan atrapado, que la leí tres veces seguidas y luego, durante años no quise leer ninguna otra novela del género, porque sospechaba que todas me parecerían pobres copias de ésta. Luego de unos años pude superar este “trauma” y volví a atacar las novelas negras; Ross McDonald, Chase, Hammet, etc. etc… y sobre todo, todo el resto de Chandler .
Hacé unos días encontré en una librería de viejo por 2 euros una novela de él que no conocía: La ventana siniestra. Tiene todos los elementos de una buena historia de las del detective Phillip Marlowe: policías duros, burgueses corruptos, rubias fatales, asesinatos en cadena, todo con sus minuciosas descripciones. Sobre el final encontré esta frase:

… tuve una extraña sensación como si hubiese escrito un poema muy bueno y lo hubiese perdido y no pudiera recordarlo.

Automáticamente me acordé de la letra de Vete de mí, el bolero con letra de Homero Expósito (que ahora se está escuchando bastante en la versión de Bebo Valdés y el Cigala):

Será en tu vida lo mejor, de la neblina del ayer
cuando me llegues a olvidar
como es mejor el verso aquel
que no podemos recordar.

Según dijo en un reportaje el hermano de Homero Expósito, Virgilio, Homero escribió la letra de Vete de mí a los 16 años. Habiendo nacido en 1918, esto sería en 1935 ó 1936. La novela de Raymond Chandler se publicó en 1943. Chandler era inglés pero vivía en California. El cantante cubano Bola de nieve hizo popular Vete de mí en los años 40. Quien sabe, talvez, en una de esas, el viejo Raymond estaba escuchando ese tema cuando terminaba La ventana siniestra, y por contaminación poética terminó el también hablando de poesías maravillosas olvidadas para siempre…

Y terminando una frase de Chandler. La encontré en un diario y durante mucho tiempo la tuve pinchada en una pared de mi casa con su foto. Decía, si mal no recuerdo:

Detras de toda gran fortuna siempre hay un crimen.

Corrección 19/01/2006: Pues, acabo de enterarme que esta frase en realidad es de Balzac

Leyendo el diario

  • 6.000 personas han muerto en el asalto norteamericano a Falluja, según estimaciones de la Media Luna Roja.
  • 7.000 personas mueran al año en España por cancer relacionado con sustancias químicas.
  • 12.000 langostas por metro cuadrado son las que pueden contarse en Mauritania, uno de los lugares más afectados por la plaga.
  • 93 víctimas se ha cobrado este año hasta el momento la violencia doméstica en España.
  • 1.000.000.000 de dólares le costará como mínimo el divorcio al Aga Khan de su mujer, la Begum Inaara, una ex cantante pop alemana de 44 años. El Aga Khan es empresario, descendiente de Mahoma y líder espiritual de los musulmanes ismailitas.
  • 250.000.000 de cartuchos se disparan cada año en España en la temporada de caza.
  • 5.000 toneladas de plomo quedan en el campo en España cada año por la temporada de caza.
  • 42.000.000 de personas están infectadas de SIDA en el mundo.
  • 4.000 palestinos y 1.000 israelíes han muerto en los últimos 4 años de Intifada. Los heridos palestinos e israelíes son 10.000 y 5.000, respectivamente.

Como acelerar el ascenso al paraíso

antigas.jpgLeo en La Vanguardia de ayer un artículo de Quim Monzó que cita un informe de la European Respiratory Society según el cual en el aire de las iglesias hay 20 veces más partículas cancerígenas que en una carretera transitada. La contaminación proviene de las velas y el incienso, y el nivel de micropartículas encontradas (las pruebas se hicieron en la basílica de Maastricht) es 20 veces superior al límite que marca la Unión Europea. Estas partículas pueden provocar bronquitis, enfisemas y cáncer. Así que ya están advertidos: entrar en una iglesia es un suicidio, y el suicidio está condenado por la Iglesia. Por lo tanto, si no quieren ser condenados por la Iglesia, no entren en la iglesia.

Eurekas y euforias

eurekasyeuforias.jpgAsí se llama el libro que mi amigo Bwokaa (que tuvo algo que ver con la edición española) me regaló. Es una recopilación de anécdotas, curiosas y divertidas, relacionadas con la ciencia y los científicos escrita por Walter Gratzer. Para muestra, una de ellas, que fue contada por el físico George Gamow y que está ambientada en los turbulentos tiempos de la Revolución Rusa:

“Ésta es una historia que me contó uno de mis amigos que en esa época era un joven profesor de física en Odesa. Su nombre era Igor Tamm (galardonado con el premio Nobel de Física en 1958). En una ocasión en que fue a un pueblo vecino, en la época en que Odesa estaba ocupada por los rojos, y estaba negociando con un aldeano cuántas gallinas podía obtener por media docena de cucharas de plata, el pueblo fue ocupado por una de las bandas de Makhno que recorrían el país hostigando a los rojos. Al ver sus ropas de ciudad (o lo que quedaba de ellas), los asaltantes le llevaron frente al Ataman, un tipo barbudo con un gorro de piel alto y negro, con su pecho cruzado por cintas de cartuchos de ametralladora y con un par de granadas de mano colgando de su cinturón.

«¡Tu eres un hijo de puta, un agitador comunista que está socavando nuestra madre Ucrania! El castigo es la muerte.»

«No», respondió Tamm. «Yo soy profesor en la Universidad de Odesa, y he venido aquí sólo para conseguir algo de comida.»

«¡Basura!», replicó el líder. «¿De qué eres profesor?»

«Enseño matemáticas.»

«¿Matemáticas?», dijo el Ataman. «¡Muy bien! Entonces hazme una estimación del error que se comete al truncar una serie de Maclaurin en el n-ésimo término. ¡Hazlo y quedarás libre. Falla, y te pegaremos un tiro!»

Tamm no podía creer lo que oía porque este problema pertenece a una rama bastante especial de las matemáticas superiores. Con mano temblorosa, y bajo el cañón de la pistola, consiguió calcular la solución y se la pasó al Ataman.

«¡Correcto!», dijo el Ataman. «Ahora veo que eres realmente un profesor. ¡Vete a casa!»

¿Quién era este hombre? Nadie lo sabrá nunca. Si no murió más adelante, quizás esté dando ahora clases de matemáticas superiores en alguna universidad ucraniana.