18ago/100
Busquen a Busqued
Finalmente, y tras un largo viaje por el río, encuentra al extraordinario señor Kurtz.
Para su decepción, no está en una choza con piso de tierra, y no hay olores del tifus y la malaria. Es una casita bastante bien, con detalles un poco maricones. Cortinas con florcitas y esas cosas. Y el tipo resulta ser un gordo que bebe licuados alegremente. Afuera, los nativos sacrifican un búfalo de agua a machetazos.
Kurtz le guiña un ojo, prende la tele, y cambia canales durante un rato.
- ¿Dejo en Tinelli? - pregunta amablemente.