Por la democracia, la paz, la libertad, etc.

babilonia.jpgEl Museo Británico denuncia los graves daños causados a Babilonia EE.UU. y Polonia han instalado un campamento militar en la zona

La instalación de un campamento militar para 2.000 soldados de Estados Unidos y Polonia ha causado “graves daños” a la mítica ciudad de Babilonia, uno de los lugares arqueológicos más importantes del mundo, según denuncia un demoledor informe realizado por el Museo Británico. Polonia ya ha anunciado la inmediata marcha de sus soldados.

LA VANGUARDIA – 16/01/2005
Agencias. LONDRES

El Museo Británico denunció ayer que la antiquísima ciudad iraquí de Babilonia, cuyos jardines colgantes construidos por el rey Nabucodonosor en el siglo VI antes de Cristo fueron una de las siete maravillas de la antigüedad, donde fue encontrado el primer código de justicia del mundo, el de Hamurabi, establecido 1.800 años antes de Cristo, y donde fue enterrado Alejandro Magno, ha sufrido “daños importantes” causados por la presencia de las tropas de Estados Unidos y de Polonia, que la han convertido en un campamento militar con capacidad para unos 2.000 soldados.

John Curtis, conservador del departamento del Próximo Oriente del famoso museo y una autoridad en lo relativo a los restos arqueológicos de Iraq, visitó en diciembre la ciudad de 2.600 años de antigüedad, parcialmente restaurada, y calificó su estado actual de “grave daño a la herencia cultural iraquí”. Según Curtis, los daños “comprometen seriamente” las futuras investigaciones que puedan llevarse a cabo en la zona.

Como daños principales, Curtis cita el hundimiento de los caminos pavimentados de la ciudad, que datan de hace 2.600 años, por el paso de los vehículos militares; la rotura de algunas losetas cerámicas y vasos con inscripciones cuneiformes; desgastes en al menos nueve figuras de la puerta Ishtar del palacio de Nabucodonosor, y el hundimiento de algunas partes del techo reconstruido del templo de Ninmah.

Además, el conservador del Museo Británico explicó que unos 300.000 metros cuadrados del lugar han sido pavimentados y tratados químicamente, para ser utilizadas como helipuerto y para aparcamiento de vehículos que han polucionado el ambiente con hidrocarburos. Asimismo, gran cantidad de arena de las excavaciones fue usada por las tropas para llenar los sacos destinados a la protección de las posiciones militares, y cuando esta práctica cesó, a causa de los daños provocados en los yacimientos, se trajo arena y tierra de otras partes del país para los militares, lo que ha contaminado el lugar y afectará “irreversiblemente” el trabajo de las próximas generaciones de arqueólogos.

“Lo sucedido en Babilonia es como si se instalara un campamento militar en las pirámides de Egipto o en Stonehenge (un gran conjunto megalítico erigido probablemente en la edad del bronce), en Gran Bretaña”, explicó Curtis.

Eurekas y euforias

eurekasyeuforias.jpgAsí se llama el libro que mi amigo Bwokaa (que tuvo algo que ver con la edición española) me regaló. Es una recopilación de anécdotas, curiosas y divertidas, relacionadas con la ciencia y los científicos escrita por Walter Gratzer. Para muestra, una de ellas, que fue contada por el físico George Gamow y que está ambientada en los turbulentos tiempos de la Revolución Rusa:

“Ésta es una historia que me contó uno de mis amigos que en esa época era un joven profesor de física en Odesa. Su nombre era Igor Tamm (galardonado con el premio Nobel de Física en 1958). En una ocasión en que fue a un pueblo vecino, en la época en que Odesa estaba ocupada por los rojos, y estaba negociando con un aldeano cuántas gallinas podía obtener por media docena de cucharas de plata, el pueblo fue ocupado por una de las bandas de Makhno que recorrían el país hostigando a los rojos. Al ver sus ropas de ciudad (o lo que quedaba de ellas), los asaltantes le llevaron frente al Ataman, un tipo barbudo con un gorro de piel alto y negro, con su pecho cruzado por cintas de cartuchos de ametralladora y con un par de granadas de mano colgando de su cinturón.

«¡Tu eres un hijo de puta, un agitador comunista que está socavando nuestra madre Ucrania! El castigo es la muerte.»

«No», respondió Tamm. «Yo soy profesor en la Universidad de Odesa, y he venido aquí sólo para conseguir algo de comida.»

«¡Basura!», replicó el líder. «¿De qué eres profesor?»

«Enseño matemáticas.»

«¿Matemáticas?», dijo el Ataman. «¡Muy bien! Entonces hazme una estimación del error que se comete al truncar una serie de Maclaurin en el n-ésimo término. ¡Hazlo y quedarás libre. Falla, y te pegaremos un tiro!»

Tamm no podía creer lo que oía porque este problema pertenece a una rama bastante especial de las matemáticas superiores. Con mano temblorosa, y bajo el cañón de la pistola, consiguió calcular la solución y se la pasó al Ataman.

«¡Correcto!», dijo el Ataman. «Ahora veo que eres realmente un profesor. ¡Vete a casa!»

¿Quién era este hombre? Nadie lo sabrá nunca. Si no murió más adelante, quizás esté dando ahora clases de matemáticas superiores en alguna universidad ucraniana.