Busquen a Busqued

Finalmente, y tras un largo viaje por el río, encuentra al extraordinario señor Kurtz.
Para su decepción, no está en una choza con piso de tierra, y no hay olores del tifus y la malaria. Es una casita bastante bien, con detalles un poco maricones. Cortinas con florcitas y esas cosas. Y el tipo resulta ser un gordo que bebe licuados alegremente. Afuera, los nativos sacrifican un búfalo de agua a machetazos.
Kurtz le guiña un ojo, prende la tele, y cambia canales durante un rato.
– ¿Dejo en Tinelli? – pregunta amablemente.

Fuente

Borges y la música

borges.jpgLo que sigue me lo mandó mi amigo Martín y es un fragmento de una charla dada por María Kodama, viuda de Jorge Luis Borges, en el Ecocentro de Puerto Madryn, Argentina:

(Pregunta del público) ¿Podría compartir con nosotros algunas reflexiones sobre Borges y la música?

Borges tenía un gusto muy especial con respecto a la música y sus opiniones, a veces, escandalizaban a la gente. Él decía que Beethoven no le gustaba y que la ópera era algo disparatado. Su preferencia era la música medieval, de cámara, Brahms, Bach, las músicas folclóricas griegas, japonesas y la milonga y los tangos de la guardia vieja porque consideraba que esos tangos tenían otro espíritu, otra esencia. A él no le gustaba Gardel porque pensaba que con Gardel el tango se había hecho llorón y sentimental, dos cosas que él detestaba también en la literatura.

Sus gustos iban desde los Beatles hasta Pink Floyd, pasando por los Rolling Stones.

Del film The Wall (Pink Floyd) sabía los diálogos de memoria, le encantaba su música y decía que tenía una fuerza especial y que lo hacía sentir muy bien.

En Madrid, en el Hotel Palace, estábamos esperando que nos pasaran a buscar para cenar y de pronto veo a Mick Jagger que se arrodilla al lado de Borges y le dice:

– Maestro yo lo admiro y leí toda su obra.

– ¿Quién es usted, señor? Le pregunta Borges.

– Mick Jagger, contesta el músico.

– Ah, uno de los Rolling Stones, dice Borges.

Mick Jagger casi se desmaya y le pregunta:

– ¿Cómo maestro, usted me conoce?

– Sí, lo conozco y conozco lo que usted hace gracias a María que me permitió descubrirlo.

Borges no tocaba música. Decía que era sordo musical. Le gustaba mucho el jazz, el flamenco y los negro spirituals. Cuando viajábamos a New Orleans, íbamos al Preservation Hall y escuchábamos jazz.

El tanguero Marlowe

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Tendría 17 ó 18 años cuando una amiga me regaló la novela de Raymond Chandler El largo adiós, para muchos la mejor novela negra escrita nunca. Recuerdo que quedé tan atrapado, que la leí tres veces seguidas y luego, durante años no quise leer ninguna otra novela del género, porque sospechaba que todas me parecerían pobres copias de ésta. Luego de unos años pude superar este “trauma” y volví a atacar las novelas negras; Ross McDonald, Chase, Hammet, etc. etc… y sobre todo, todo el resto de Chandler .
Hacé unos días encontré en una librería de viejo por 2 euros una novela de él que no conocía: La ventana siniestra. Tiene todos los elementos de una buena historia de las del detective Phillip Marlowe: policías duros, burgueses corruptos, rubias fatales, asesinatos en cadena, todo con sus minuciosas descripciones. Sobre el final encontré esta frase:

… tuve una extraña sensación como si hubiese escrito un poema muy bueno y lo hubiese perdido y no pudiera recordarlo.

Automáticamente me acordé de la letra de Vete de mí, el bolero con letra de Homero Expósito (que ahora se está escuchando bastante en la versión de Bebo Valdés y el Cigala):

Será en tu vida lo mejor, de la neblina del ayer
cuando me llegues a olvidar
como es mejor el verso aquel
que no podemos recordar.

Según dijo en un reportaje el hermano de Homero Expósito, Virgilio, Homero escribió la letra de Vete de mí a los 16 años. Habiendo nacido en 1918, esto sería en 1935 ó 1936. La novela de Raymond Chandler se publicó en 1943. Chandler era inglés pero vivía en California. El cantante cubano Bola de nieve hizo popular Vete de mí en los años 40. Quien sabe, talvez, en una de esas, el viejo Raymond estaba escuchando ese tema cuando terminaba La ventana siniestra, y por contaminación poética terminó el también hablando de poesías maravillosas olvidadas para siempre…

Y terminando una frase de Chandler. La encontré en un diario y durante mucho tiempo la tuve pinchada en una pared de mi casa con su foto. Decía, si mal no recuerdo:

Detras de toda gran fortuna siempre hay un crimen.

Corrección 19/01/2006: Pues, acabo de enterarme que esta frase en realidad es de Balzac