Será por eso que no te entiendo
El Hombre y la Mujer Efectivamente Piensan de modo Diferente.
De acuerdo con un nuevo estudio, el hombre y la mujer efectivamente piensan distinto, al menos en lo que a anatomía del cerebro se refiere.
El cerebro está constituido principalmente de dos tipos diferentes de tejido, denominados materia gris y materia blanca. Esta nueva investigación nos revela que los hombres piensan más con su materia gris y las mujeres lo hacen más con la materia blanca. Los investigadores enfatizaron que el hecho que los dos sexos piensen de forma diferente, no afecta para nada su desempeño intelectual.
El profesor de sicología Richard Haier de la Universidad Irvine de California, condujo la investigación junto con colegas de la Universidad de Nuevo México. Sus descubrimientos muestran que en general, los hombres tienen cerca de 6.5 veces la cantidad de materia gris relacionada con la inteligencia en general comparado con las mujeres, mientras que las mujeres tienen casi 10 veces la cantidad de materia blanca relacionada con la inteligencia comparado contra los hombres.
"Estos descubrimientos sugieren que la evolución humana ha creado dos tipos diferentes de cerebros, diseñados para un comportamiento inteligente de igualdad", dijo Haier, agregando que "con la localización específica de estas áreas de generación de inteligencia, el estudio tiene el potencial de ayudar a la investigación de la demencia y otras enfermedades cognoscitivas en el cerebro".
Los resultados están explicados en detalle en la versión on-line de la revista NeuroImage.
En el cerebro humano, la materia gris representa centros de procesamiento de información, mientras que la materia blanca trabaja para enlazar estos centros de procesamiento.
Los resultados de este estudio pueden ayudar a explicar porque el hombre y la mujer destacan en diferentes tipos de trabajos, dijo el coautor y neuropsicólogo Rex Jung de la Universidad de Nuevo México. Por ejemplo, los hombres tienden a realizar mejor los trabajos que requieren un proceso más localizado, como pueden ser las matemáticas, dijo Jung, mientras que las mujeres son mejores en integrar y asimilar información procedente de las regiones de distribución de la materia gris del cerebro, lo cual ayuda en las habilidades de idiomas.

Vista frontal de los cerebros del hombre y de la mujer. Crédito: UCI

Vista lateral de los cerebros del hombre y de la mujer. Crédito: UCI
El presente es inalcanzable para el cerebro
Nuestra percepción está atrasada medio segundo respecto al tiempo real de los acontecimientos. El cerebro no tiene ninguna posibilidad de alcanzar la velocidad de los acontecimientos, ni por tanto de atrapar el tiempo que transcurre. Así lo explica el neurólogo de California Benjamín Libet en su nuevo libro "Mind Time: The Temporal Factor in Consciousness", que suscita nuevos interrogantes sobre los mecanismos de la conciencia. Libet ha constatado que para que un acontecimiento pase el umbral de la conciencia y sea registrado por una persona, el tiempo desempeña un papel fundamental, ya que si el acontecimiento ocurrido no dura más de medio segundo, el consciente humano sencillamente lo ignora.
En uno de sus experimentos, Libet puso electrodos sobre el córtex somatosensitivo de pacientes despiertos. El córtex somatosensitivo es la región del cerebro sobre las que circulan las informaciones sensoriales registradas a lo largo del cuerpo. Con la ayuda de una débil corriente eléctrica, Libet provocó sensaciones en la superficie de la piel de los pacientes cuya duración temporal variaba deliberadamente. Comprobó que si disminuía la duración de los impulsos eléctricos, los pacientes percibían cada vez menos esta agresión y que por debajo de las 500 milésimas de segundo, no se enteraban de lo que ocurría sobre su piel.
No es la primera vez que Benjamin Libet sorprende con sus descubrimientos sobre la conciencia. Anteriormente había demostrado también que nuestro cerebro toma las decisiones casi un segundo antes de que las asumamos conscientemente. Esta constatación ha llevado a algunos científicos, como Wolf Singer, a dudar de la real existencia del libre albedrío. Para obtener este resultado, Libet utilizó pacientes que se mantuvieron despiertos cuando eran sometidos a un episodio de cirugía cerebral. Les pidió que movieran uno de sus dedos mientras observaba electrónicamente su actividad cerebral. De esta forma pudo comprobar que hay un cuarto de segundo de retraso entre la decisión de mover el dedo y el momento presente.
(Vía Un toque de azufre)